Fecha:
3 feb 2024
La diferencia entre un chatbot que ayuda y uno que molesta está en los datos. Si se entrena con tu catálogo, tus condiciones y tus preguntas frecuentes reales, resuelve la mayoría de consultas. Si no, repite frases genéricas y el cliente acaba llamando por teléfono igualmente.
Conviene medir desde el primer día qué porcentaje de conversaciones se resuelven sin intervención humana y qué preguntas se escapan. Ese dato guía todos los ajustes posteriores.
A medida que la inteligencia artificial se abarata, cada vez más pymes pueden automatizar tareas que antes solo estaban al alcance de las grandes empresas.
Nos pasó igual: empezamos automatizando la entrada de facturas y en tres meses ya teníamos un agente respondiendo a los correos de clientes.